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domingo, 2 de diciembre de 2012

Adios a Destiempo a un Amigo

La semana pasada perdimos a un viejo amigo: “Papin” que también lo conocíamos los amigos de infancia como “ Papitin”, vivian en la José Nicolas Casimir, calle 19, entre 10 y 12.
Papitin estudio la escuela primaria con algunos de nosotros en el Colegio Independencia de la calle “B”, el colegio adventista de Doña Cira.
Recuerdo a Papitin que en esos tiempos de escuela primaria siempre fue un muchacho aplicado e inteligente, luego la vida de el, por la inclemencia del destino, cambió.
Pero, ese amigo de siempre, el que fue el mejor estudiante de matemáticas en el colegio y que ganaba casi todos los “careos” que hacíamos, sigue viviendo entre nosotros, porque los buenos recuerdos de una amistad no mueren nunca.
Papitin, disculpa que nunca te llevé las “Maracas” que me pediste para cuando yo volviera a Santo Domingo para la fiesta del Día Primero, pero yo no sabia que te irías tan pronto. Gracias por la amistad que nos diste y espero tengas el mejor descanso eterno y saber que siempre te recordaremos.
Frank Henriquez.
Pain, compartiendo con nosotros en la Fiesta del Primero de Enero de AVE.


sábado, 6 de octubre de 2012

24 de Noviembre Rifa y Calentamiento


Como algo que, mas que costumbre se ha convertido en tradición, La Asociación de Amigos y Vecinos del Ensanche Espaillat, AVE, reúne a todos sus amigos y vecinos el Día Primero de Enero de cada año, un día especial para que los viejos amigos y vecinos celebren un reencuentro con el pasado y la vieja amistad. Ese dia Primero de Enero siempre nos encontramos con amigos o amigas de antaño, que no sabíamos de su paradero. Este encuentro que empezó a realizarse hace 10 años ha servido para reforzar los valores humanos y familiares del barrio, conectando las generaciones pasadas con las de ahora, la época del bolero de los 60, El Merengue de los 80 con el Reageton de ahora.
Este es un día muy bonito, donde viejos y chiquillos se confunden en un solo abrazo, donde las anécdotas de 40 años atrás se cuentan como si acabaran de ocurrir porque es un día donde el calendario se detiene donde todo el mundo se siente de la misma edad.

 
Todos los años la Asociación de Amigos y Vecinos, previamente a la Fiesta del Día Primero, celebra una Actividad para recaudar fondos para los gastos de la Fiesta del Primero de Enero, como la contratación de una agrupación musical y el diseño y elaboración de Camisetas alusivas al encuentro de ese año. Queremos que participen de esta Rifa Pro Recaudación de Fondos para el Encuentro del Dia Primero será el Día 24 de Noviembre a partir de las 7 de la noche los premios se sortearan a las 10:00 pm. El costo del boleto es solamente $50.00 y al comprarlo aparte de tener la oportunidad de “sacarte” un premio le das la oportunidad al barrio de celebrar en grande poniendo tu granito de arena al comprar el boleto. El dia 24 de noviembre es el Día del Calentamiento, es una gran fiesta también, como un ensayo de la fiesta grande del Día Primero, no faltes: Called 10 (Mutualismo) Esquina Elias Piña (la B).

domingo, 30 de septiembre de 2012

Adios Chia

El pasado 19 de septiembre fueron cristianamente sepultados restos de la señora Lucia Elvira Soto, mejor conocida en el barrio como “Chia”. Al igual que otros vecinos Chia fue una madre y vecina ejemplar, dejando como principal legado El amor a su familia y a sus amistades. Siempre te recordaremos Chia.
  Extendemos nuestras condolencias a toda la familia
en especial a sus hijos
Caonabo, Nelson, Rafelito, William, Ramoncito y Mayella.

viernes, 31 de agosto de 2012

Nuestro Mas Sentido Pésame



La Asociacion de Amigos y Vecinos del Ensanche Espaillat 
quiere expresar Nuestro mas sentido pésame a la Familia Peralta por el fallecimiento de la Señora Maria Peralta, madre de nuestros amigos de infancia del Espaillat, Narciso (Ñeguín), 
Alberto y Papolo.
Que Dios Acoja en su Santo Templo el alma de Doña Maria.

domingo, 19 de agosto de 2012

JULIO DE PEÑA VALDEZ


Tres calles de Santo Domingo honran la memoria del extraordinario sindicalista y militante del movimiento revolucionario.

Desde que ingresó al Movimiento Revolucionario 14 de Junio para enfrentar las atrocidades de la dictadura de Rafael Trujillo, la vida de Julio de Peña Valdez estuvo caracterizada por la lucha a favor de los obreros y trabajadores.
 Fue modelo de dignidad, integridad, solidaridad y firmeza que se mantuvo al lado de los más sufridos hasta sus últimos días en Cuba, donde recibía tratamiento médico para el cáncer pulmonar que no logró doblegar su espíritu resistente. En los pabellones del hospital Neumonológico Benéfico Jurídico de La Habana hacía labor de conmovido misionero que además de consuelo y ayuda material alertaba a los pacientes sobre el peligro de fumar.
 No fue el cigarrillo, sin embargo, la causa del mal que lo llevó a la tumba. Sus familiares la atribuyen a los nueve meses que pasó en la solitaria subterránea del Palacio de la Policía Nacional, entonces dirigida por Enrique Pérez y Pérez. Estuvo desnudo, durmiendo sobre el piso helado con una funda de pan como almohada. Las encías se le infectaron hasta el dolor desesperante. Ese jueves 17 de septiembre de 1971, cuando le apresaron junto a Rafael Báez Pérez (Cocuyo), Moisés Blanco Genao, Edgar Erickson, Luis Sosa y Onelio Espaillat, miembros del Movimiento Popular Dominicano, llovía torrencialmente y el destacado dirigente estaba afectado de catarro. La humedad, falta de ventilación, alimento, medicina, sol, atención de salud, le provocaron una neumonía severa.

 Aun en esas condiciones, el inquieto activista, de cuya muerte se cumplirán dos decenios el próximo martes, continuó durante cinco años de encierro la labor social y humana inherente a su temperamento sensible, solidario. Alfabetizaba a los encarcelados, ofrecía libros a los que sabían leer y escribir, los exhortaba a combatir, como él, las injusticias y la explotación laboral.
 La vocación de ese ser generoso, combativo, que no detuvo el aprendizaje ni en las horas aciagas, late en el recuerdo de su esposa, Sarah Musa Tavárez, y de sus hijos Julio José y Thania. Aparte de las esporádicas visitas al estadio Quisqueya con el primogénito liceísta que sufría por tener que acompañarlo al palco del Escogido, del que el padre era fanático, y del cariño que profesaba a la pequeña, quedó grabada la que  para su padre era la mejor diversión.

 “Nos llevaba a Los Guandules, Las Cañitas, La Ciénaga, para que supiéramos como vivía la gente humilde. Él entendía que aunque no ricos, éramos privilegiados con relación a esa gente”, relata Julio José. “Quería que tuviéramos conciencia de cómo vivía la clase pobre”, acota Thania.
 La hija agrega: “Era muy entregado a esa causa, no lo recuerdo tomándose días de esparcimiento, vivió con sus ideales hasta el último momento”. A causa de los allanamientos, persecuciones  y encierros a de Peña Valdez, sobre todo durante los doce años de gobierno balaguerista y los cuatro de Salvador Jorge Blanco, refieren, doña Sarah decidió enviarlos a Montecristi, donde la abuela. Cuando tuvieron discernimiento los preparó para que se acostumbraran a la presencia policial en la vivienda, que irrumpía a cualquier hora y que llegó al extremo de aterrizar en helicóptero, una madrugada.
 La compañera no registra en su mente momentos de paz. Julito, como le llamaban, era el máximo líder de la Central General de Trabajadores, de la que luego fue encargado de Educación. Pasó largos años en clandestinidad, en prisión, acosado, vigilado. La dama comprendía y apoyaba su ideal, porque ella también, confiesa, era una maestra decidida a la lucha por la educación. Se sacrificaba para no visitarlo en sus escondites y servir de anzuelo a las fuerzas represivas que lo buscaban.
Con Manolo Tavárez
 Julio Augusto de Peña Valdez nació en Montecristi, el 21 de septiembre de 1937, hijo de Julio José de Peña Kinipping y Eladia Valdez. En aquella ciudad conoció a Sarah, que había emigrado desde Puerto Plata, y enseguida se sintió atraído por la niña pero su admiración se vio interrumpida cuando el padre de Julito se trasladó a Santo Domingo donde el muchacho realizó su bachillerato en el Colegio Adventista. Sus primeros empleos, que compartió con los estudios, fueron en la Corporación Dominicana de Electricidad y en la Sociedad Industrial Dominicana  (La Manicera)
 Ya conocía a sus compueblanos Manolo Tavárez Justo, Rafael Enrique Socías, Julio César Valdez, “Totono” y otros jóvenes comprometidos con la oposición al régimen trujillista. Para evitar la vigilancia del Servicio de Inteligencia Militar, de Peña Valdez se exilió en Puerto Rico pero regresó tras el tiranicidio y casó con Sarah el cinco de julio de 1961. Continuó en las lides políticas del 1J4 junto a Tavárez Justo al que prepararía la resistencia urbana interna cuando éste se erigió en líder guerrillero en Manacla. Iría en un segundo alzamiento. El respaldo en la ciudad no se produjo y la segunda incursión a la montaña fracasó con el asesinato de Manolo después de haberse entregado.
  Luego de destacadas actuaciones en históricas protestas contra el Triunvirato, al frente del Buró Obrero de esa agrupación, Julio de Peña se incorporó a la revolución de abril de 1965 fundando junto a Guido Gil el comando “La Comuna Obrera” y la “Escuela de Formación de Cuadros Sindicales”. Fue el principal organizador de la huelga de los trabajadores azucareros de diciembre de 1965 y de la de enero de 1966 en defensa de los militares constitucionalistas.
 Su presencia inspiradora se hizo familiar en los ingenios Quisqueya, Río Haina, Barahona, Porvenir, Central Romana y Consuelo, donde ofreció una de sus últimas charlas. También adoctrinaba obreros en multinacionales, corporaciones y otras empresas, donde dejó formados sindicatos. Además de sus recorridos por el país realizaba continuos viajes  para encuentros con líderes gremiales de otras naciones. Los últimos años de su vida, el reconocido dirigente obrero perteneció al Bloque Socialista.
 Es probablemente el autor  de la mayor cantidad de libros sobre la historia del sindicalismo en el país. Publicó: Breve historia del movimiento obrero, El movimiento sindical dominicano, Acuerdos y resoluciones del Tercer Congreso de la Central General de Trabajadores, Lineamientos, estatutos y reglamentos, Los trabajadores dominicanos y la austeridad económica, El Fondo Monetario Internacional, El costo de la vida, la situación del empleo y la libertad sindical, Diez años de lucha por la unidad y el bienestar de la clase.
 “Llegaba a la casa por la noche y se acostaba entrada la madrugada escribiendo en  una máquina Olimpia que conservamos”, cuentan los hijos y la esposa. “La preocupación principal de papá, y con ese deseo murió, era la unidad de la clase obrera y del movimiento sindical a nivel nacional”, manifiesta Julio José.
Julio de Peña Valdez falleció el 17 de septiembre de 1987.
Tres calles
 El fervor que despertó en el pueblo ha motivado que al margen de la denominación oficial de una calle con su nombre en el ensanche Espaillat, moradores de Las Cañitas, Barrio Nuevo y Guaricano hayan designado vías a su memoria. El Ayuntamiento del Distrito Nacional bautizó “Julio de Peña Valdez”, en 1996, la antigua calle 8 del ensanche Espaillat que nace en la María viuda de la Cruz (Doña Chucha) y termina en la 35 Este del barrio 24 de Abril.
 Además de estos homenajes fueron inaugurados como “Julio de Peña Valdez” el salón de actos del Instituto Dominicano de Seguros Sociales y la cátedra de Derecho Laboral Extracurricular y una plaza en la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
 POR ÁNGELA PEÑA  Hoy.comdo

lunes, 13 de agosto de 2012

El Barrio ha perdido otro Padre



Siempre fue así, que los padres de nuestros amigos fueron también nuestros padres, porque nos aconsejaban y nos regañaban como si fueran nuestros propios padres y si tenían que darnos una “nalgada” pues nos las daban con el respaldo de nuestros padres. Y si esos padres de nuestros amiguitos de infancia también eran como nuestros padres, el dolor y el amor que ellos sentían también lo sentíamos nosotros cuando la pena o la alegría asomaban nuestras vidas.
Uno de esos padres queridos por el barrio y sus vecinos acaba de fallecer, El Señor Cándido Lorenzo, cariñosamente conocido por nuestro vecinos cercanos en la calle “C” o “Jimaní” con el apodo de “Dido”, quien fuera el padre de nuestros amigos David, Rosela y Alba Luisa.
Nosotros los amigos de infancia y los vecinos sentimos profundamente la perdida de “Dido” y lo recordamos como siempre lo vimos, asi como esta en esta ultima foto, con su sonrisa tierna y dulce, de ese padre y ese amigo y ese esposo que nunca se le vio enojado porque tenia mucho amor por dentro y el cariño le sobraba para darle a quien le faltara. Por que testigo de ese amor fue su querida esposa Doña Amparo (que en paz descanse) y sus hijos, quienes hoy conservan ese legado de amor de Don Cándido Lorenzo, a quien deseamos que en estos momentos esté en el mejor lugar de universo descansando junto a su esposa y otros seres queridos que partieron dejándonos sus mejores recuerdos.
Hasta Siempre Dido, Tu amor se quedó entre nosotros.

lunes, 30 de julio de 2012

Calle Gregorio García Castro (Goyito)



A casi 40 años del repudiado asesinato que truncó su vida en flor, el pueblo incrementa con manifiesta admiración la veneración a su memoria, expresada en la cantidad de calles que espontáneamente ha designado con su nombre, una identidad que el tiempo  no ha sepultado, al contrario, cada día surgen reveladores testimonios de “Goyito”, asesinado de tres balazos en la cabeza en los tenebrosos 12 años de Gobierno balaguerista.
 En 1981, el Ayuntamiento del Distrito Nacional declaró  como “Gregorio García Castro” una calle del Ensanche Espaillat, pero hay otras en varios barrios de Santo Domingo.
 Polifacético,  productivo, profundo, fue el autor de la columna “En un tris”, caído el 28 de marzo de 1973,  en la calle Mercedes,  cerca del vespertino Ultima Hora, del que era Jefe de Redacción. “Durante una hora aproximadamente estuvo el cadáver de Goyito tirado en el pavimento mientras numerosas personas llegaban al lugar a presenciar la espantosa escena”, se escribió en un periódico  que describe con amplitud la trayectoria de este comunicador, uno de los más completos de su generación.
Fue reportero, analista político, comentarista de radio, reportajista, editorialista, conferenciante, político, ejecutivo de medios, relacionista, historiador…
 De esas facetas conversan su viuda, Daysi Frómeta Serra, y sus hijos Cosme Enrique y Daysi Dominicana. Los otros dos son Joaquín Gregorio García Frómeta y Gloria Dolores Taína García Lora. Enrique domina todos los rasgos de este escritor cuya existencia fue tronchada a los 37 años. No sólo mantiene vigente el reclamo de que se haga justicia  sino su recuerdo, representado en  su biblioteca y archivo especializados de cuanto se ha escrito sobre  García Castro, los expedientes judiciales, sus respuestas a los que considera “planteamientos absurdos” de quienes no conocieron el ejercicio profesional de su progenitor.
 Eran inseparables, el muchacho era  “su secretario”. Por eso parece seguir afectándolo esta partida inesperada cuando él apenas contaba 12 años y de la que se enteró casi al instante. “Me puse malo y comencé a lanzar improperios contra Balaguer y Pérez y Pérez porque sabía que de ese sector provenía la orden por sus denuncias contra La Banda”, comenta Enrique, hoy de 51 años. “La Banda Colorá” era  un instrumento represivo del balaguerato.

 Más de 100 autores extranjeros y nacionales citan el fatal destino de su padre y cada uno ocupa un espacio en sus estantes. En carpeta descansan inmensidad de crónicas y artículos.
 Dominicana, entonces de nueve años, evoca al padre  tierno que la acondicionó para que supiera que él no iba a estar con ella cuando creciera. “Vivía sabiendo que en un momento nos iba a dejar, él nos preparaba”. La primera vez que se lo hizo saber fue cuando, emocionada, le comentaba cómo quería que fuera la celebración de sus 15 años. “No, mi hija, no te ilusiones, porque yo ya no voy a estar, esta gente no perdona y no me voy a echar para atrás”, le replicó en 1970 y le repitió siempre. ¿Cuál gente?  “Imagino que se refería a los que estaba combatiendo”.
 Dona Daysi, a quien él conoció como reportero cubriendo la fuente judicial cuando ella era auxiliar de la Tercera Cámara Penal, recuerda que una vez intentaron comprar sus ideas y él llegó haciendo bromas con las llaves de un “Mercedes Benz” y una residencia, que devolvió. Estuvo casada con él desde el 30 de diciembre de 1955.
 La joven recibió de él una pluma fuente de oro aparte del ejemplo “de su consagración total a la familia, una fortaleza muy grande, la fidelidad a sus principios y su discurso  de que “hay cosas que uno no negocia, y una de ellas es la verdad. Me enseñó a respetar el libre pensamiento y hasta a los mismos enemigos”, confiesa.
 En doña Daysi están latentes el amor  de “Goyito” por los pobres, sensibilidad, desprendimiento y la inquietud por un escrito que dejó a  sacerdotes de la iglesia Las Mercedes para que se lo entregaran a su familia. “No sabemos lo que es. Nos informaron que esos archivos  pasaron a la iglesia de San Miguel”, dice.
 Los tres refieren el salmo que le escribió el arzobispo Ramón Benito de la Rosa Carpio.
Crimen no ha prescrito.  Gregorio Fernando nació en Pontón, La Vega, el 17 de noviembre de 1935 (declarado en 1936, en Santiago de los Caballeros), hijo de Domingo Israel García Fernández, hacendado, y Ana Dolores Castro, educadora. Se le considera autodidacta ya que solo hizo estudios comerciales en la Academia Santiago y el tercero de bachillerato.

 A los 17 años ingresó en La Información y debido a las magistrales crónicas que publicó sobre el asalto de los hermanos Maldonado a The Royal Bank of Canada, le llamaron de La Nación y El Caribe. Trabajó también en Radio Caribe y Radio Clarín, y en las postrimerías de la dictadura se le designó diputado. Fue director general de Radio Caribe. En 1963 fue deportado hacia Puerto Rico por sus ataques al Triunvirato. Allí fundó con Balaguer el Partido Acción Social que dio origen al Partido Reformista.
 En 1970 fundó a otros periodistas el vespertino Ultima Hora. Mantuvo los programas Panorama de actualidad, Un comentario de comentarios, y otros.
 “Se opuso a la reelección del doctor Balaguer, criticando agriamente al Gobierno y censuró severamente los operativos policiales de agresión a militantes izquierdistas. Denunció valientemente las viles actividades de un grupo derechista llamado Frente Democrático Antiterrorista Comunista (La Banda) por lo que comenzó a ser amenazado de muerte, según le informó a colegas y amigos”, dice una de las tantas biografías que conserva Enrique.
 Una comisión investigadora dirigida por el general Neit Nivar Seijas, compadre de García Castro, agrega, determinó que el autor de la muerte “fue el oficial de la Policía Juan María Arias Sánchez y los cabos Milton de la Cruz Lemus y José Rafael Pérez Pereyra”.
 Enrique declara que el crimen no ha prescrito. “Está pendiente de un dictamen del Procurador General de la República para que la Suprema pueda conocer un recurso de revisión”. Dijo que la sentencia que descargó a los autores materiales fue “clandestina y monstruosa”.
 Rechaza que su padre fuese trujillista y justifica el cargo en el Congreso explicando que ante el acorralamiento internacional, Trujillo “buscó cuatro jóvenes sin vinculación con el régimen. Fue circunstancial, se le informó un día antes, manu militare. Asumieron ese reto como algo real, ejercieron con independencia que causó revuelo”.
 No concuerda con quienes aseguran que la muerte de García Castro fue fruto de la rivalidad entre altos militares de entonces. “Fue un factor, pero no el único”, reaccionó, exclamando que Goyito fue un mártir de la libertad de prensa, amenazado y perseguido por sus denuncias. “Plantear que no lo fuera es un absurdo, una conspiración, como la de los golpistas cuando lo deportaron en 1963 tras el derrocamiento de Bosch”.
La calle.  Tantas calles con el nombre de García Castro es, para su hijo, un fenómeno, un clamor de que se haga justicia. Hay vías con esa denominación en Los Alcarrizos, Herrera, Los Tres Brazos, El Almirante, Invivienda, Sabana Perdida, El Cachón de la Rubia, Barrio Libertador, entre otras. Pero la antigua “Calle 12” del ensanche Espaillat fue la que el Ayuntamiento designó “Gregorio García Castro” el  8 de abril  de 1981 en atención a que “dedicó su vida a los mejores principios de la sociedad, la cual le recuerda con respeto y agradecimiento”.

 Escrito por: ÁNGELA PEÑA  hoy.com.do